Por su dinero o presencia
Mas vale limpia conciencia
Que un traje recién comprado
Mas vale viejo y gastado
Si adentro va la decencia"
(de "Cuzco Rabón",de Tabaré Etcheverry)
"El perdedor que ganó" bien podría ser el título de esta historia.José "Pepe" Mujica, ex integrante de los guerrilleros derrotados, que cargaron la cruz del encarcelamiento y la tortura y para mas inri,el estigma de la excusa mas vil utilizada por los tiranos fascistas e incluso ya en democracia siendo los cucos con los cuales algunos asustaron al elector de a pie.
"El Pepe" acudía al parlamento con vestimenta sencilla y montado en una vieja motocicleta, y pese a que según dicen no era ningún conductor imprudente, chocó.
Chocó violentamente contra prejuicios fuertemente arraigados en nuestra gente, contra la imágen que los de a pie hemos tenido de nuestros Dirigentes, con D mayúscula, con D de Doctor; habituados a dinastías locales de políticos que a menudo nombrándoles reproducimos el noménclatod de nuestras ciudades; acostumbrados a su inmutable porte de dignatarios, o sea de personalidades "dignas" y preclaras per se.
El político se viste mejor que nosotros, come bebe y vive mejor que nostros pero sobre todo habla mejor que todos nosotros.Porque un político no puede ser como nosotros.
El problema lo tuvimos precisamente siempre nosotros. y mi tesis al respecto se centra en que la cuestión ha sido siempre la identificación de nosotros con ellos, mas que nuestra sujección a ellos ( y a su status y/o facilidad de palabra).
Me explico: La alimentada esperanza de que nosotros podamos ser como ellos o gozar al menos de una migaja de su favor, un puestito en la administración pública, un contacto estratégicamente colocado para favorecer nuestras gestiones,etc..., tengo la certeza de que ese ha sido el motor que más ha movido una forma de hacer política que ha depredado los valores de todo un país. Y, esto es una apreciación muy personal, eso también se ve reflejado a la hora del recuento de votos, cuando se apuesta a una forma de hacer política que ha quedado en evidencia por sus frutos. Siempre hay a quien beneficie el daño, eso también hay que decirlo.
Nos acostumbramos a la postura eternamente engominada, verbalmente elocuente y gestualmente incuestionable, autolegitimada. Y siempre tuvimos un vecino que nos diría sin mayor pudor, que si él hubiera estado en el lugar del Doctor Tal, habría hecho lo mismo,etc...
De ahí que es fácil de comprender la resistencia que generaría no solo una forma diferente de hacer política sino una forma diferente de ser político, y claro, parecerlo. Pero tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.
Y llegó el día en que vimos la efigie desaliñada del pepe en sendas serigrafías que embanderaban incluso paquetas residencias de nuestra capital.Ya en aquella histórica primera elección, la mayoría del pueblo uruguayo había dejado bien patente en quien depositaban la mayor de las confianzas, con el cántaro roto entre sus manos.Cinco años después, asumimos que algo debieron de hacer bien aquellos dirigentes estrenados en el papel de conductores del país. Incluído aquel ex guerrillero desprolijo, desaliñado y de lenguaje nada refinado al que oh sorpresa, la gran mayoría de los votantes, colocó en la primera magistratura de Uruguay.
Hagamos un poco de historia, reciente y regional.
A los brasileños no les ha resultado tan mal eso de depositar su confianza (y ratificarla!) en un desaliñado ex obrero metalúrgico.Los logros están a la vista y hoy resulta risible pasar revista a las campañas de desprestigio y las críticas mayormente basadas en el aspecto físico y origen del aludido,Luis Ignacio "Lula" Da Silva.Reducida hoy la pobreza del Brasil a la mitad, en ese país nadie podría dudar del dicho porteño de que "la pinta es lo de menos".
Pero Brasil es Brasil, y nuestro vecino y hermano mayor es y será "o mais grande do mundo".
Como por algún lado hay que atacarle, ahora a Don Lula se le saca el cuero por su cambio de imágen y señalándole en su impecable traje codeándose con líderes de la Unión Europea o los Estados Unidos...Para el que quiera buscarle la quinta pata al gato siempre hay material.Ayer,desaliñado metalúrgico atrevido, hoy traidor a las viejas causas obreras.
Y por casa que tal? Volvamos la mirada mas al sur,volviendo al paisíto.
Las críticas al primer gobierno de izquierda de la historia del Uruguay no se hicieron esperar demasiado, rasgándose ahora algunos las vestiduras ante la continuidad en la política económica, el cumplimiento de los compromisos asumidos y la búsqueda de acuerdos comerciales con el "imperio".
El nuevo cisma en la izquierda uruguaya había nacido, con algunos cuantos "niños envueltos" en viejas banderas y consignas de la izquierda "tradicional", hermosas e inspiradoras en el papel; pero inaplicables en la realidad y el contexto global.Aquí también vale el título del "perdedor que ganó".En un mundo que desde la forzosa unipolaridad llegó a pregonar desvergonzadamente el fin de las ideologías, ya es bastante ganarle algún terrón al mar.No se trata de conformar anestésicamente a la razón y menos al corazón,pero peor es mentirse frente al espejo.
Y confundir combatividad con miopía.Podríamos declarar el no pago de la deuda, y hacer muchas cosas más reivindicadas por la izquierda tradicional ( y con sus razones para ello), hasta la ruptura de relaciones diplomáticas con los USA,etc.
Para seguir reduciendo al absurdo, y para que no se asusten (o asusten) los opinólogos que navegan en ese absurdo, el Uruguay no puede ser comunista.No le conviene y además no tiene con qué.
El Uruguay no es un coloso fabricante de zapatillas deportivas y bolsos con sueldos de arroz, no tenemos petróleo para venderle a USA con una sonrisa apretada.Tampoco somos una isla fabricante de la excusa perfecta para la mafia de Miami.No calificamos para las banderas rojas del siglo XXI, y las del siglo XX ya están quemadas o vendidas en el shopping global.
En suma, la verdadera revolución (y la posible) es encarnar al equilibrista que busca el mayor beneficio para su pueblo y al mismo tiempo revertir los efecto de años de políticas depredadoras. Con responsabilidad y sin arremeter contra molinos de viento.Y claro, todo eso no es poco.
Mi última apreciación, es, como no, personalísima y arriesgada:
Que alguien que se alzó en armas contra las "instituciones" (en una época turbulenta plena de corrupción política y económica, hay que decir) y perdió...?Algo debe de haber aprendido, digo yo, incluso de "instituciones".
SPOT FRENTE AMPLIO - OLIMAREÑOS "A DON JOSE"









